miércoles, 21 de diciembre de 2011

Nos estamos muriendo... pero nunca vivimos.

Un amigo más que parte, un pedazo mas de mi historia que se va para no volver.

Cuando uno es joven, se siente inmortal, que va a vivir eternamente, nunca se preocupa en valorar el poco o mucho tiempo que se vive con cada persona, en cada momento, en cada situación, nuestra lastimera existencia se resume a simplemente decir ‘uno más que se nos va’.

Todavía no cumplo 35 y ahora me detengo a recordar a aquellas personas que conocí en mi vida y que ya no están. Eran 4, ahora son 5, no eran mis grandes amigos, pero con uno crecí, viví mi infancia, con otros compartí la que hasta ahora sigue siendo la mejor etapa de mi vida y otro más fue un ‘rival de amores’ que al final se convirtió en un amigo. Todos ahora se encuentran atrapados entre dos fechas.

Cuantas vueltas da la vida, cuanta gente conoce uno, cuantas oportunidades dejamos para conocer a la gente, de acercarnos a ellos, de decirles lo que pensamos…. Solo porque siempre creemos que más adelante lo podremos hacer. Que todos los que nos rodean vivirán por siempre y todos moriremos viejos, recordando mejores tiempos.

Cada vez la gente se aleja más, antes eran las cartas escritas a mano, luego, nos comunicamos con una voz del otro lado de la línea, luego comenzamos a enviarnos correos digitales. Nunca para expresar ideas o sentimientos, siempre para enviar ridículas cadenas de amistad siempre escritas por otros. Para sentirnos siempre cerca… aunque cada vez nos alejamos más.

¿Y luego? Nos reunimos en redes sociales, nos encontramos con personajes de nuestro pasado, los agregamos como amigos, tenemos ahí sus fotos, solo para sentirnos que mediante una caja de fierros llena de polvo estaremos siempre unidos. Sin conversar nunca, sin vernos nunca.

Te enteras que algunos, aquellos a quien siempre admiraste por su tenacidad e independencia buscan esclavizarse en ridículos contratos de por vida… para no sentirse solos. Poco a poco te vas quedando sin familia.

Te enteras de que aquellas personas a quienes admirabas por su conciencia social y ecológica…. Traen más niños a este sobrepoblado y contaminado mundo…. Para no sentirse solos. Poco a poco te vas quedando sin héroes.

Luego empiezan las responsabilidades, la malentendida ‘madurez’, los celos de gente ajena. Poco a poco te vas quedando sin amigos.

Y al final…. En la eterna búsqueda de ese ‘no sentirse solos’ hacemos todo lo posible para alejarnos de aquellos con quienes compartimos nuestra vida.

Que tontos somos… la verdad más simple es la que siempre tenemos frente a nosotros, basta ver las noticias, las mujeres maltratadas, los suicidios por depresión, la pobreza por la falta de recursos, los niños en la calle, la contaminación que todos provocamos por el solo hecho de respirar, padres y madres que se convierten en delincuentes para poder alimentar a sus traumados hijos. Y aun así, Todos tarde o temprano siguen el mismo camino. Dejamos de lado a los amigos para convertirnos en padres, madres, esposos, esposas, padrinos… y al final en empleados y esclavos de nuestras propias decisiones y de nuestra propia necedad.

Hasta que un día te das cuenta que todos tus amigos se están muriendo, te das cuenta que ese último hasta luego se convirtió en un adiós para siempre. Pero claro…. Todos tenemos que madurar y sentar cabeza, para ‘no estar solos’

No mamen malditos estúpidos!! Somos seis mil millones de personas en el planeta!!!! No hay forma posible de estar solos!!!! Solo estamos solos porque somos unos wevones para pensar, y muy inseguros para amar y vivir sin temor a ser juzgados.

Todo esto lo resumió Henrik Johan en tres celebres frases:

El hombre más fuerte del mundo es el que está solo

Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.

El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.

Años después…. Seguimos todos ciegos, y la vida se sigue formando de momentos… Y todos nos negamos a construir momentos para que no nos juzguen… al final de nuestras vidas solo quedan dos cosas: El arrepentimiento de no haber hecho todo lo que quisimos y el arrepentimiento de haber hecho todo lo que teníamos que hacer.

Y siempre recuerda: Cuando un perro callejero te mire con ojos de ternura… no sientas lástima ante él, siente vergüenza… que ellos son quienes nos miran con lástima.

Ja!!! Hasta yo me tomo el tiempo de escribir esto pensando que hablo con alguien.

Wevos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario