Las naciones enteras han caído, no más potencias, no más fronteras, todos somos uno.
Las religiones han caído, no más vanidad espiritual, no más violencia, ahora cada persona es la dueña de su propio destino.
La moral ha terminado, no más contratos de desdicha entre la gente, no más elites llenas de gente vacía. No más autorepresión, todos somos realizados y felices.
El dinero ya no existe, cada vez hay menos esclavos, los que aún quedan formamos la elite tecnológica, somos venerados.
Los vicios ya no existen, no hay más mascaras, ya nadie necesita intoxicarse para mostrar su rostro, al fin, todos comenzamos a conocernos. Los gritos rogando desesperadamente por atención se han acallado en todos los individuos.
La muerte ya no existe, ya nadie se arrepiente de sus decisiones, todos somos impulsivos y felices.
La familia ha evolucionado, la humanidad se ha dividido en procreantes e impulsores, los primeros respetados y amados, los segundos venerados y admirados.
El amor ahora ocupa el lugar que siempre debió tener, como un ente mutante, mortal y único en cada nueva manifestación. Ya a nadie le interesa definir lo inexplicable, ni encasillar lo inmensurable… solo les interesa disfrutarlo.
No más crimen, no más odio, ahora las orgías son públicas, los niños de nadie ahora son de todos – procreantes. Nadie más espera el designio del destino para comenzar a vivir y sentirse vivo en el dolor, los instintos básicos se han convertido en la forma más racional de actuar, las fantasías en la forma más real de vivir.
La violencia existe, pero se ejerce con respeto y es un placebo más en esta orgia de dicha. Las enemistades se han desvanecido entre todos nosotros.
Todos en el mundo, el mundo en todos, la enfermedad desapareció sola y ha dejado de existir.
¿Lo logras entender? Todos los demonios nacieron siendo ángeles.
Despierta ya!!!!
Tus malditos ángeles, esos de los que te enorgulleces son los que no te dejan vivir, yo he desterrado a los míos… estoy calmo, pero solo.
¿Buscas felicidad? Nunca la tendrás hasta que seas tú y no otros.
Aprende a vivir, aprende a amar, aprende a respetar, pero sobre todo APRENDE A PENSAR.
La verdad es la que cada quien construye para sí mismo, cada quien siente según el cerebro que tiene.
No soy santo, pero quiero hacer milagros.
No soy curandero, pero quiero devolverle la vista a los ciegos.
Tal vez algún día…
Wevos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario